En una nueva traducción entre lenguajes, Diego Alberti desarrolla un dispositivo lumínico que genera patrones visuales en base a este código; conformado a partir de caracteres cuyas combinaciones parecen infinitas pero no lo son, ya que se encuentra limitado a un cierto rango de valores. Cambiar una letra no implica sólo cambiar una nota, sino modificar la melodía, sin conocer por completo de manera previa el efecto derivado. Esa escritura básica, arbitraria, inventada por nuestra civilización, da paso ahora en su simpleza a expresiones múltiples, habilitando campos que paradójicamente implican ceder el control.
Evelyn Sol Marquez